Cambio de tubo fluorescente por uno LED

Los pasos a seguir son los siguientes:

Primero apagar el equipo y comprobar que la corriente no llega. Se quita el tubo fluorescente y se anula la reactancia y el cebador. Se conecta la fase a uno de los extremos y el neutro al otro. Se comprueba que enciende perfectamente y ya está instalado.

Reactancia y cebador

Un tubo LED no necesita estos dispositivos para encenderse por lo que son más eficaces energéticamente puesto que las reactancias y los cebadores consumen mayor energía por sí mismos. Un tubo fluorescente es un tubo de vidrio en cuyo interior hay un gas que emite luz blanca al ser atravesado por lo elecrones. Para que emita luz es necesario que el gase se encuentre a una temperatura elevada y que puedan pasar de un extremo a otro del mismo los electrones.

Para poder elevar la temperatura de este gas para el encendido se usa el cebador que se encarga de producir una chispa en el interior que hace que la temperatura se eleve. Este cebador a su vez va dentro de un portacebador. Por su parte como la tensión a la que se tiene que conectar la luminaria es de 220V, se va a necesitar la reactancia para que suba a 1000v durante el encendido.

Ventajas del tubo LED

Los tubos LED ofrecen un ahorro energético de más del 50% además de un ahorro en su mantenimiento ya que no necesita ni cebadores ni reactancias. Un tubo normal tiene una vida de ocho mil horas aproximadamente mientras que un tubo LED de cincuenta mil. Además aguantan mucho mejor las vibraciones o golpes y son reparables y desmontables.

Estos tubos tienen un arranque instantáneo que no les afecta a las horas de vida y no necesitan gás para encenderse. Al contrario que los tublos fluorescentes que están fabricados con compuestos y vapor de mercurio, productos muy peligrosos para la salud y el medio ambiente, los tubos LED no necesitan gases para el encendido.

Antes de adquirir un tubo LED el electricista Parla le informa que hay que tener en cuenta que cuente con todas las certificaciones RoHS y CE.